Relaciones personales y agendas
Vivimos tan deprisa que hasta para llamar a alguien o quedar a tomar un café necesitamos buscar un hueco en la agenda. Una agenda que ya no es de papel ni descansa sobre una mesa, sino que viaja con nosotros en ese apéndice moderno en el que se ha convertido el teléfono móvil. En ella cabe todo: reuniones de trabajo, clases de gimnasio, citas médicas propias y ajenas, celebraciones familiares, listas de la compra, recordatorios y llamadas pendientes a personas que apreciamos y que, paradójicamente, cada vez vemos menos. A menudo tenemos la sensación de que al día le faltan horas. Corremos de una tarea a otra intentando llegar a todo y, aun así, terminamos la jornada con la impresión de no haber cumplido ni la mitad de lo que habíamos planeado. Y mientras tanto, ese pequeño dispositivo del que apenas nos separamos va marcando el ritmo de nuestras vidas y también el de nuestras relaciones. Las conversaciones pausadas, aquellas en las que había tiempo para escuchar y para dejar s...