Silencio sanador y silencio destructor
El silencio puede resultar curativo cuando es consciente y necesario para descansar, desconectar o hacer mindfulness. Sin embargo, el silencio que, sin saber cómo, se instaura en las relaciones familiares o de amistad puede resultar devastador. A veces, para evitar conversaciones incómodas, se inicia un silencio entre personas que se quieren. Para no herir diciendo lo que se piensa, se opta por callar y comienza un incómodo silencio. Pasa el tiempo y empiezan las rumiaciones en torno al porqué de esos silencios y al enrarecimiento de la relación. Aun así, se prefiere callar antes que aclarar lo que ocurre y se continúa como si nada. Pero, en el fondo, la relación ya no es la que era. Empiezan los silencios incómodos, que dan lugar a todo tipo de rumiaciones sobre por qué se ha llegado a esta situación. Sin embargo, el miedo a las reacciones hace que se siga sin deshacer el nudo, que cada vez se hace más grande. Así pasa el tiempo y, como las personas se adaptan a todo, ese silencio ...