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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: juny, 2026

Relaciones personales y agendas

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  Vivimos tan deprisa que hasta para llamar a alguien o quedar a tomar un café necesitamos buscar un hueco en la agenda. Una agenda que ya no es de papel ni descansa sobre una mesa, sino que viaja con nosotros en ese apéndice moderno en el que se ha convertido el teléfono móvil. En ella cabe todo: reuniones de trabajo, clases de gimnasio, citas médicas propias y ajenas, celebraciones familiares, listas de la compra, recordatorios y llamadas pendientes a personas que apreciamos y que, paradójicamente, cada vez vemos menos. A menudo tenemos la sensación de que al día le faltan horas. Corremos de una tarea a otra intentando llegar a todo y, aun así, terminamos la jornada con la impresión de no haber cumplido ni la mitad de lo que habíamos planeado. Y mientras tanto, ese pequeño dispositivo del que apenas nos separamos va marcando el ritmo de nuestras vidas y también el de nuestras relaciones. Las conversaciones pausadas, aquellas en las que había tiempo para escuchar y para dejar s...

La tristeza también existe

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 Vivimos en una dinámica que nos empuja a ir siempre deprisa. Parece que debemos aceptar cualquier noticia o acontecimiento sin tiempo para procesarlo, sin derecho a detenernos y sentir tristeza, rabia o dolor, aunque sea de forma temporal para poder seguir adelante. Da la sensación de que, si te muestras triste o te ven llorar, enseguida se interpreta como un problema que hay que tratar, cuando en muchas ocasiones se trata simplemente de una reacción humana ante una situación difícil. Esta tendencia es fruto de la inmediatez que domina nuestra sociedad. Una maquinaria que, poco a poco, nos convierte en autómatas donde lo que impera es la apariencia de normalidad. Todo debe ir bien, las imágenes que compartimos deben transmitir felicidad, aunque no siempre sea real, y mostrar vulnerabilidad parece estar mal visto. Sin embargo, las malas noticias existen y forman parte de la vida. Necesitamos tiempo para encajarlas y asimilarlas. De hecho, especialistas en salud mental advierten...

La caja de tesoros

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Un día te das cuenta de que el tiempo ha pasado, de que te estás haciendo mayor; tus hijos ya se van de casa, muchas personas de tu edad se están convirtiendo en abuelos y vamos perdiendo a nuestros padres. Yo misma perdí al mío hace un año. Entonces pienso en cuando era pequeña y veía a las personas mayores de mi pueblo, que me parecían muy viejas, mientras que yo todavía me siento joven. Y me pregunto: ¿cómo me verán ellos? El ritmo que llevamos hoy en día apenas nos deja espacio para pensar ni para saborear los recuerdos que permanecen guardados en el disco duro de nuestra memoria. Sin embargo, a veces suceden cosas que nos obligan a detenernos y mirar atrás. Hace poco, mientras vaciaba unas habitaciones de la casa de mis padres, encontré una auténtica caja de tesoros. En ella guardo todas las cartas que me enviaban mis amigos y familiares durante mi época de estudiante en Barcelona. Junto a ellas había fotografías y otros recuerdos: entradas de conciertos, pulseras y pequeños obje...